La danza Hula proviene de las Islas Polinesias, que son: Hawaii, Tahití, Cook, Samoa, Tonga, Nueva Zelanda y Rapa Nui, ubicadas en el Océano Pacífico, entre Estados Unidos y Japón.
La danza era representada por Kapunas (jefe de tribu), Tanes (hombres) y Vahines (mujeres); con la intención de contar historias a su pueblo, sobre la naturaleza, héroes, leyendas, el origen y Dioses. Esta danza se acompaña de mele o cánticos.
Según la leyenda Pele, la diosa del fuego y los volcanes quería que sus hermanas la entretuvieran con música, pero solo la menor de ellas cumplió sus deseos, y así Hi´iaka hizo un baile para apaciguar a su fogosa hermana. Y fue así como se creó esta danza de Dioses.
Bailar hula no es sobre presentar una coreografía. Esta danza tiene como objetivo llegar al interior del individuo y dejar el significado del canto en su memoria. En la antigüedad, quien se consagraba en este arte desde la infancia tomaba el título de “haku mele”, obteniendo un estatus elevado en la sociedad. El maestro hula, quien enseñaba los movimiento y toda la filosofía, era el responsable de transmitir la sabiduría que todos los cánticos representados. A este tipo de escuelas se les llamaba “Halau Hula”, en donde se les impongan reglas a sus estudiantes, como lo eran el no cortarse el cabello ni las uñas y la castidad. Una vez que lograban graduarse realizaban un ritual de purificación, y al finalizar se celebraba un gran Luau en compañía de amigos y familia, para festejar los logros.
En sus inicios se realizaba esta danza en una plataforma con un altar a la Diosa Pele. El cuerpo se mueve según la melodía de la música hawaiana. Los movimientos de las manos y pies enfatizan las historias que se narran en los meles, pero se destaca por mantener el ritmo en la cadera. El vestuario tradicional para las mujeres estaba formado por: leis, una pau (pollera) y brazaletes hechos de huesos. En la actualidad se les agrega un top. Por otro lado los hombres pueden usar pantalón o un malo (una tela enrollado por debajo y alrededor de la entre pierna).
El hula se acompaña por instrumentos, por ejemplo: tambor de calabaza (ipu), doble tambor de calabaza (ipu heke) y los brazaletes. Ahora se usa el ukelele, guitarras y bongoes, para mantener el ritmo durante la danza.
Esta a diferencia de la mayoria el mayor peso lo tienen los Tanes, ya que son los encargados de todo el mele, además representan el vigor y la pasión en sus bailes, interpretando guerras, cacerías, historias y leyendas. Sus movimientos son de rodillas y brazos, mostrando fuerza. Las Vahines, expresan sensualidad exótica, hospitalidad y alegría.
La mezcla de los meles y la danza se le llama “Kahiko”, este se divide en 3 clases:
OTEAS: a base de percusiones, se baile con el “toere” (tronco hueco).
TAMURES: llevan música y letra, en general son alegres y se representan en Luaus.
APARIMAS: expresiva de ritmos suaves; proviene de: apa (beso) y rima (manos). Así es como se cuentan historias con movimientos lentos y gestos definidos.
Kahiko es el hula que se practicaba antes del contacto occidental. Este evolucionó bajo la influencia de otras culturas, principalmente los misioneros que llegaron en 1820 tratando de imponer su cultura señalando el hula como un ritual profano, y por ello fue prohibido. Hasta 1883 con la coronación del Rey Kalakahua quien recupero el hula y otras costumbres Hawainas. A la danza que dio lugar se le llama “Auana”. Es un baile contemporáneo y adaptado al turismo de la isla.
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